La Primera Promesa

spurgeon“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.
(Génesis 3:15)

Esta es la primera promesa al hombre caído. Contiene el Evangelio completo, y la esencia del pacto de gracia. Ha sido cumplida en gran medida. La simiente de la mujer, nuestro Señor Jesús, fue herido en Su calcañar, y fue una terrible herida. ¡Cuán terrible será la herida final en la cabeza de la serpiente! Esto fue hecho virtualmente cuando Jesús quitó el pecado, venció a la muerte, y quebrantó el poder de Satanás; pero espera un cumplimiento todavía más pleno en el Segundo Advenimiento del Señor y en el día del Juicio. Para nosotros la promesa está planteada como una profecía que expresa que hemos de ser afligidos por los poderes del mal en nuestra naturaleza inferior, y así seremos heridos en nuestro calcañar: pero triunfaremos en Cristo, que pone Su pie sobre la cabeza de la serpiente antigua. A lo largo de todo este año tendremos que aprender la primera parte de esta promesa por experiencia, a causa de las tentaciones del diablo y la malignidad de los impíos que constituyen su simiente. Podrían herirnos de tal manera que lleguemos a cojear por causa de nuestro calcañar herido; pero hemos de aferrarnos a la segunda parte del texto, y entonces no desmayaremos. Por medio de la fe regocijémonos porque todavía hemos de reinar en Cristo Jesús, la simiente de la mujer.

(Por Charles Spurgeon)

Cumplamos Con Nuestros Deberes Agradando A Dios (Colosenses 3:18 – 4:1)

INTRODUCCION:
¿Y COMO ESTA SU FAMILIA? Esta interrogante, muchas veces nos compromete, y nos hace reflexionar acerca de nuestra familia. Pablo escribió la carta a los colosenses en el 61 D.C. para demostrar la superioridad de Cristo y para enseñar a sus lectores a practicar un nuevo estilo de vida, por tanto, él hace referencia a la relación familiar y laboral exhortándo al cumplimiento de nuestras responsabilidades. Sigue leyendo

Oración 01-02

OracionDiaria1ALCANZAMOS LA VICTORIA
CUANDO RENDIMOS NUESTRA VIDA A DIOS,
NO CUANDO APRETAMOS LOS DIENTES
Y NOS ESFORZAMOS MÁS

Señor y Dios, el enemigo alardeó: «Iré tras ellos y les daré alcance […] Repartiré sus despojos hasta quedar hastiado. ¡De,er., v-ainare la espada y los destruiré con mi propia mano!»
¡Pero tú puedes soplar con tu aliento y hacer que el mar se trague a mi enemigo! Señor. ¡tú puedes hundirlo como plomo en las aguas turbulentas! (Ex. 15:9-10).
Señor, tu fuerza no ha disminuido desde aquellos días en los que revelaste tu poder y gloria mientras peleabas por Israel. Yo también soy tu hijo. ¡Pelea por mí, Dios! ¡Somete al que procura someterme!

(por Beth Moore)

1 de Juan (Parte 1)

1 Juan (Parte I)

Estudios en 1 de Juan (Parte 1)

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Viviendo Con Injusticias

jose1Pero José les respondió: No temáis, pues ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente. Génesis 50.19–20

Podemos convivir con muchas dificultades y sacrificios, pero cuando percibimos que hemos sido tratados con injusticia nos sentimos traicionados en lo más profundo de nuestro ser, especialmente cuando viene de aquellos que más amamos. La agonía de esta insoportable carga la capta el salmista: «No me afrentó un enemigo, lo cual yo habría soportado, ni se alzó contra mí el que me aborrecía, pues me habría ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, ¡mi guía, y mi familiar!, que juntos comunicábamos dulcemente los secretos y andábamos en amistad en la casa de Dios» (55.12–14).
El líder maduro deberá aprender a manejar Sigue leyendo